
Ha llegado un momento en el que no se quien soy. Ni que quiero. Empecé una vida nueva, y pensaba disfrutar. Quise parar el motor, al menos durante un tiempo.
Debían darme igual sus nombres y razones, y así ha sido. No puedo decir que haya sido dificil, he de reconocerlo, y de repente, cuando parecía que lo tenía todo controlado llega mi letra favorita del abecedario, La Letra, que me desconcierta. Llega con las casualidades, y ahora de verdad, no las de aquella película; con la inpuntualidad, la sorpresa, la risa y la sonrisa.
Pero esto no es lo que necesito ahora, no lo quiero. No quiero que vuelva a activarse ese engranaje. No estoy lista.
Necesito un cambio.


